Hay llamadas que dan un giro a tu vida. Cuando Anna Dimitrova –galerista y gestora cultural– cogió el teléfono no sabía que unos meses después acabaría montando una galería de arte en Ibiza. Cuando lo colgó, esta búlgara educada en Marruecos que actualmente vive a caballo entre Barcelona y París estaba casi convencida de asumir el reto que le habían planteado: ser el corazón artístico de Paradiso Ibiza Art Hotel.